21/09/2026 — Actualizado por Carles Herrera
Las plantas aromáticas reúnen un grupo muy variado de especies —romero, tomillo, lavanda, salvia, albahaca, perejil, cilantro o hierbabuena, entre otras— muy adaptadas al clima mediterráneo y con múltiples usos en cocina, cosmética e incluso en el propio diseño del jardín. La mayoría comparte una exigencia de luz elevada, aunque sus necesidades de riego varían notablemente según se trate de especies leñosas o herbáceas.
Luz
La mayoría de aromáticas necesita alrededor de seis horas de sol directo al día. El romero, la lavanda, el tomillo, el orégano y la salvia agradecen el sol directo, mientras que la menta, la hierbabuena y la albahaca prefieren mucha claridad, pudiendo agradecer cierta protección cuando el sol es muy intenso.
Riego
Las aromáticas leñosas y perennes —romero, salvia, lavanda, tomillo— necesitan mucho menos agua que las herbáceas de tallo tierno, como la albahaca, el cilantro o el perejil. Con temperaturas templadas, un riego cada dos semanas puede ser suficiente para las especies leñosas, y conviene evitar el exceso de riego en las especies mediterráneas para no favorecer la pudrición de raíces. La albahaca, en cambio, prefiere exposición soleada y riegos regulares y abundantes, siempre sin encharcar.
Suelo y cultivo
El tomillo se adapta a casi cualquier tipo de suelo, siempre que reciba mucho sol, y solo debe regarse de nuevo cuando el sustrato esté seco. El romero prefiere una tierra bien drenada y ligeramente ácida, resiste bien el calor y necesita al menos seis horas de sol diarias para desarrollarse con vigor.
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