Un huerto en un balcón no es un huerto pequeño. Es otro cultivo.
En el suelo, la tierra perdona: amortigua el calor, guarda el agua y alimenta. En una maceta de treinta centímetros no hay nada de eso. El sustrato se seca en un día de julio, se agota en dos meses y las raíces topan con el plástico. Quien trata su balcón como un huerto en miniatura recoge cuatro tomates y lo deja.
Esta guía parte de esa diferencia. Qué profundidad necesita de verdad cada cultivo, qué sustrato aguanta una temporada entera, cómo se riega un tiesto expuesto al sol y qué producción es razonable esperar de cada planta.
Empezar sabiendo lo que da un balcón es lo que hace que al año siguiente siga habiendo huerto.
El huerto urbano no se limita por el espacio, sino por el litro de sustrato.






