Las plantas que viven en las ciudades son un laboratorio del cambio climático

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Las plantas que sobreviven en las ciudades, con altas temperaturas y más contaminación, pueden ser utilizadas como laboratorios para estudiar el cambio climático, según proponen algunos prestigiosos ecólogos en un trabajo publicado en la revista ‘Trends in Plant Science’.

Según los autores del trabajo, la gran cantidad de especies vegetales que viven en las ciudades proporciona una gran variedad de servicios ecosistémicos, es decir, beneficios que las plantas urbanitas proporcionan.
Contaminantes del aire:

Entre otras cosas, los ecólogos destacan que las plantas ‘urbanitas’ absorben los contaminantes del aire, fijan dióxido de carbono, participan activamente en la disipación del calor y en la creación de microclimas más adecuados, y reducen la erosión que provoca el agua de la lluvia.

Sin embargo, el trabajo advierte que las condiciones estresantes de la ciudad ponen todos estos servicios a prueba y, a veces, en un serio compromiso.

Por eso, los tres ecólogos se han cuestionado: “¿Cómo logran las plantas seguir proporcionándonos estos servicios en estas condiciones?”

Los ecólogos proponen estudiar las plantas que viven dentro de una ciudad porque puede proporcionar a los científicos información muy valiosa sobre cómo va a afectar el cambio global a sus compañeras rurales y a ellas mismas.
Laboratorio abierto :

El ambiente urbano, según la opinión de los autores, podría utilizarse como un “laboratorio abierto”, con menos restricciones y más barato que uno “cerrado”.
Las plantas ‘urbanitas’ se encuentran expuestas, de forma habitual, a unas condiciones similares a las que se recrean en el laboratorio para simular el cambio climático o los cambios atmosféricos.

Según los autores, la urbe tiene dos de las alteraciones que más caracterizan al cambio global: altas temperaturas y concentraciones de contaminantes elevadas, que son los principales factores de estrés para la vegetación.

Además, suelen ser lugares con una fuerte presencia de plantas exóticas (potencialmente invasoras) y, por tanto, “excelentes campos de estudio de cambios y efectos en la biodiversidad”.

Los investigadores opinan que es importante tener en cuenta que en las ciudades hay una zona de transición entre el centro urbano y el área rural, que permite determinar un gradiente de más a menos estrés (más, en la ciudad; menos, cuando nos alejamos de ella), y estudiar cómo se comportan las plantas a lo largo de las diferentes situaciones. EFEverde

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