Las quince mejores piscinas naturales 1

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Para disfrutar de un chapuzón sin cloro ni productos químicos, y viajar a entornos salvajes sin necesidad de recorrer miles de kilómetros, la geografía española está jalonada de increíbles piscinas naturales gratuitas o al abasto de todo el mundo. Enclavadas en parajes de ensueño, estas bellísimas charcas propician, además, la construcción de paraísos ecológicos privados. Con la ayuda de las nuevas tecnologías, lo último es diseñar entornos acuáticos naturalizados en nuestra propia casa. Biopiscinas en las que el agua se purifica, como en un lago, con plantas y filtros de grava. ¿Te apuntas a lo natural?

Como saben los que me conocen, la naturaleza salvaje y acuática es la que más me relaja. Aunque puedo tranquilizarme paseando por un bosque o mirando una puesta de sol, lo que más libera del estrés es estar junto a un lago o pasear por una playa poco concurrida y a la luz de la luna. Y no solo me ocurre a mí, sino a la mayoría de la población. Lo han comprobado en la Universidad de Essex, en Reino Unido. Tras analizar a más de 1.200 personas, los científicos constataron que el estar rodeado de verde es siempre positivo en la salud mental y física de las personas. En ambientes naturales, la presión arterial y la tensión muscular disminuyen, pero el efecto se incrementa cuando el paisaje incluye agua. Y el impacto es, además, inmediato. Al parecer, bastan cinco minutos en una playa para sentir los beneficios de la naturaleza en nuestro cuerpo y en nuestra mente. ¿Será verdad?, me preguntaba. Como este año no tengo posibilidad de irme al Caribe, se ha incrementado mi amor por las piscinas sin cloro (que es lo más parecido a una playa de agua pura que tengo a mano): ¿puedo disfrutar de la naturaleza indómita del océano con breves incursiones en piscinas naturales? ¿Puede un chapuzón en una biopiscina trasladarme a un lugar paradisiaco, aunque solo me haya alejado unos metros de casa? Y dicho y hecho. Dispuesta a conseguir que lo acuático forme parte de mi vida este verano, he pergeñado una serie de escapadas de fin de semana a mis piscinas naturales preferidas en España y hasta me he interesado por saber cómo construir una biopiscina (o naturalizar la existente) para obtener la sensación de estar en un lago. Con el deseo de disfrutar de un verano salvaje y lo más eco posible, este año apuesto por las piscinas naturales y naturalizadas made in España.

Mis piscinas naturales preferidas en España son:
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Piscinas naturales Arenas de San Pedro, Ávila

1.Arenas de San Pedro, Ávila. En la Sierra de Gredos, Las Arenas tienen dos piscinas naturales que me encantan. Suelen estar bastante concurridas, pero sus aguas están excepcionalmente frías porque proceden del deshielo y, además, son tan cristalinas que puedes ver hasta truchas mientras te bañas. Para huir del gentío, mi secreto es seguir el cauce del río Arenal y extasiarme con los agradables saltos de agua.

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Cala Bramant

2. Cala Bramant, Llançà (Girona). Es como un útero. Unas impresionantes rocas verticales de 10 metros de altura conforman un óvalo protector que te aíslan del exterior. Estamos en la Costa Brava, pero no lo parece. No se ven pinos. Solo agua y piedras. Es como una isla. Un rincón salvaje al que se llega caminando. Conocido como la Cala de los Enamorador, el lugar ofrece arena gruesa y cierto oleaje cuando sopla la tramontana.

 

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Charco Azul, Islas Canarias

3. El Charco Azul, Islas Canarias. Entre la Playa Blanca y Las Salinas de Janubio, se suceden diferentes charcas de aguas cristalinas y saladas que roban el corazón (y lo que se tercie). Se trata de piscinas alimentadas por las mareas, unas más profundas que otras. Mi preferida es el Charco Azul (El Hierro), que aparece en la imagen, aunque El Cotillo-La Oliva (Fuerteventura) también es una delicia./ SANTI BURGOS

 

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Paraje de las Chorreras

4. Paraje de las Chorreras, Cuenca. Las cascadas o «chorreras» de agua que se pueden contemplar a lo largo del río Cabriel, uno de los más limpios de toda Europa, ha dado nombre a este delicioso paraje entre Enguídanos y Villora. Parece un lugar de cuento, gracias a sus saltos de agua y esas piscinas o pozas de color esmeralda. Como curiosidad apuntar que el acceso se realiza a través de la residencia abandonada de la Central Hidroeléctrica Lucas de Urquijo.
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Fontcalda, Tarragona

5. Fontcalda, Tarragona. Las pozas que aparecen en la imagen son uno de los secretos más antiguos de Cataluña. Están ubicadas en un balneario. Escondido entre la Sierra de Pàndols y la Serra de Cavalls, se encuentra el que fue uno de los centros termales de peregrinaje a mediados del siglo XIX: la Fontcalda. El nombre se debe a la fuente termal de agua cálida ubicada en el río Canaletes. Pues justo donde este río se estrecha por un cañón, surge esta serie de piscinas naturales que parecen como excavadas en la roca.
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Fuentes del Algar

6. Fuentes del Algar, Alicante. Muy cerca de Benidorm, se encuentra este lugar recóndito y encantador pero donde la aglomeración está casi asegurada. Declarado como Zona Húmeda Protegida, el recorrido por las Fuentes del Algar forma de un tour turístico de un kilómetro y medio en que contemplar una sucesión de diferentes paraísos acuáticos que siguen el cauce del río Agar («cueva» en árabe). El espectáculo es único y vale la pena. Por el modelado kárstico de las rocas calizas, por las espectaculares cascadas, por los manantiales y, por supuesto, por los “tolls”. Estos remansos de agua pura y cristalina son ideales para tomar un refrescante baño.
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La Garganta de los Infiernos

7. Garganta de los Infiernos, Cáceres. Esta reserva natural situada en el Valle de Jerte ofrece, además de unas vistas impresionantes,13 piscinas naturales que parecen dibujadas de lo espectaculares que son. Se denominan «pilones» y se han formado en la rocas por la erosión del agua sobre el granito. Eso sí, para disfrutarlas hay que caminar un poco. El acceso pasa por recorrer un sendero de casi 3 kilómetros.
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Gulpiyuri

8. Gulpiyuri, Asturias. Es un paraje mágico. Una pequeña playa triangular de unos 50 metros donde el agua salada se filtra por entre rocas calizas escarpadas que ocultan el horizonte. El Cantábrico está apenas a cinco minutos, pero no se ve. El roquedal cierra las vistas. Y los prados y campos de labranza que envuelven el agua, y que hay que atravesar para llegar, te crean la sensación de que has descubierto un oasis.
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Lagunas Ruidera, entre Albacete y Ciudad Real

9.  Lagunas de Ruidera, entre Albacete y Ciudad Real.  Parafraseando A Miguel de Cervantes, solo diré que hay un lugar en La Mancha de cuyo nombre no puedo olvidarme: El Parque Natural de las Lagunas de Ruidera. Se trata de un conjunto de 15 lagunas, junto al embalse de Peñarroya, conectadas unas con otras a través de cascadas y arroyuelos. Un oasis entre las provincias de Albacete y Ciudad Real declarado como Parque Natural. La formación de cascadas y saltos entre los “remansos” es debida a la roca caliza disuelta por el agua y cargada de carbonato de calcio. Una parada obligada.
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10. «Presillas» de Rascafría, Madrid. Conocidas como Las Presillas, las tres piscinas naturales de Rascafría en el cauce del río Lozoya son casi una cita obligada para muchos madrileños en verano. Los motivos son evidentes: mientras te bañas gozas de unas espectaculares vistas del Pico Peñalara y a las amplias praderas verdes. Estamos en el Valle de El Paular. ¿Otros alicientes? Una cascada sorprendente, un monasterio y una zona recreativa ideal para cuando vas con amigos a celebrar un picnic.
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Piscinas naturales Atlantis

11. Punta de Sa Pedrera, Ibiza. Uno de los grandes tesoros de la isla ibicenca. La formación rocosa de Sa Pedrera, conocida también como Atlantis, ha generado unas impresionantes piscinas naturales, totalmente protegidas de las miradas. Durante años, han permanecido ocultas y secretas, quizás por su difícil acceso. Para llegar hay que atravesar caminos de tierras, un bosque y hasta unas dunas de arena. Pero durante esta pequeña odisea se puede disfrutar de una galería de arte única: un paisaje abstracto que el mar y la gente ha ido esculpiendo en las canteras de Marés que lo conforman. El lugar es mágico.
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12. Termas de Ourense. A las orillas del río Miño, pero solo a diez minutos del centro, Ourense ofrece un circuito termal al aire libre en plena naturaleza. Aunque algunos de sus recintos son privados, otros son de acceso libre. Mis preferidos son: las pozas de A Chavasqueira (en la imagen), Muiño da Veiga o las Pozas de Outariz. Se trata de áreas termales donde el agua mana a temperaturas superiores a los 60ºC. Son bicarbonatadas, sulfuradas, sódicas, fluoradas y de mineralización media. Ideales para curas antiestrés.
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Toll del vidre

13. Toll del Vidre, Tarragona. En el Parque Natural de Els Ports, y cerca de Arnes, se encuentra uno de mis rincones paradisiacos favoritos: el Toll del Vidre. Por cercanía y por belleza, suelo recalar a menudo en esta piscina natural. Formada en la roca calcárea del río Algars, la poza es grande y profunda y está coronada por una pequeña cascada y una fuente de agua natural. Una delicia a la que se puede llegar fácilmente en bicicleta o en coche (pero de montaña). Como señala Andrés (en comentarios), «el acceso en un utilitario es complicado». Para ir caminando, Andrés recomienda llevar «sandalias de agua o algún tipo de calzado con agarre» porque las algas pueden ser bastante resbaladizas. Eso sí, el premio está asegurado: «un lugar limpio con peces y relajante». Y para una comida de altura, sugiere «un hotel rural espectacular», ubicado al principio de la ruta.

¿Qué son las piscinas naturalizadas? Se trata de piscinas en la que tienes la sensación de estar en un lago, porque el agua es totalmente natural y cristalina. Ni el cloro ni los productos químicos tienen cabida. Esto se logra gracias a un sistema de depuración que reproduce la biología acuática de un estanque, con gravas y plantas que limpian el agua, para prescindir, así, de tratamientos químicos posteriores. La técnica es revolucionaria, pero no novedosa. En Austria y Alemania triunfa desde hace más de 15 años.

¿Dónde acudir para construir una piscina naturalizada? Aunque en España, el mercado de las biopiscinas es reciente, hay varias firmas especializadas en este tipo de láminas de agua, como Aragrup, Life Design, Abpaisajismo, Jardineria Bordas, Biostyle, Projectes d’aigua o Quarta Natura. Para saber más acerca de estas empresas y de estas piscinas, podéis contactar con el Grupo Ibérico de Aguas de Baño Naturalizadas.

Tipología de una biopiscina. Más que una piscina, son dos. O una con dos zonas: una de baño y otra de filtración o depuración, totalmente independientes pero anexas y conectadas por una tubería, y con un sistema de bombeo que pone el agua en circulación. La zona de baño o de uso suele ser más profunda que una piscina convencional, pero no tiene ni plantas ni peces. La zona de filtración, o donde se conduce el agua para purificarse, concentra el jardín acuático. Se trata de una especie de estanque poco profundo, con un filtro de grava y plantas acuáticas que limpian el agua de forma natural, para después bombearla a la zona de baño. Las plantas más habituales son juncos, jacintos, hidrocaris, nenúfares y lentejas de agua.

Medidas. Se recomienda una zona de nado grande (a partir de 25-40m2) y profunda (unos 2 metros). Pero el tamaño del área de filtrado depende del diseño. Si es totalmente natural debe ser igual que la zona de nado. Pero si se recurre a un sistema tecnificado, como el Aqua Superton de Teichmeister, con plantas y gravas controladas, puede ser solo del 20% del tamaño del área de nado. En cuanto a la impermeabilización, puede usarse desde morteros de cal a láminas de polipropileno verdes y azules, pero sin biocidas.

¿Cuánto cuesta? El precio de una piscina naturalizada suele iniciarse en los 18.000 €. Pero el coste y el tiempo de mantenimiento es mucho menor que una piscina tradicional, porque no hay que adquirir ni aplicar productos químicos para su limpieza y desinfección. Ni tampoco cambiar el agua. Basta reponer el líquido que se evapora, cuidar las plantas acuáticas y aspirar los sedimentos del estanque unas tres veces al año. Este proceso, además, puede automatizarse.

elpais.com


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