27/09/2026 — Actualizado por Carles Herrera
Integrar una piscina en el jardín es, ante todo, un ejercicio de paisajismo: el objetivo es que el agua se sienta parte del conjunto y no un elemento añadido. Tanto en piscinas convencionales de cloro como en las piscinas naturales o ecológicas, la vegetación perimetral cumple una función técnica además de decorativa.
Piscinas naturales: filtración biológica
Las piscinas naturales sustituyen el tratamiento químico por un sistema de filtración biológica, dividiendo el vaso en una zona de baño y una zona de regeneración donde plantas acuáticas y sustratos filtrantes depuran el agua. Especies como el nenúfar (Nymphaea spp.), la espadaña (Typha latifolia) o el junco aromático (Acorus calamus) participan activamente en ese equilibrio.
Plantas para el entorno de la piscina
Alrededor del vaso conviene priorizar especies que no manchen ni ensucien en exceso el agua con hojas o flores caducas, con buena resistencia al reflejo solar y a los productos de tratamiento en el caso de piscinas de cloro. Las plantas mediterráneas resistentes a la sequía suelen adaptarse bien a este entorno.
Mantenimiento del conjunto
En una piscina natural el mantenimiento pasa por retirar restos orgánicos, controlar el crecimiento de las plantas acuáticas, revisar bombas y limpiar biofiltros, evitando cualquier producto químico que altere el equilibrio biológico. En una piscina convencional, mantener la vegetación alejada del filtro de skimmer reduce la acumulación de hojas y facilita la limpieza.
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