Descripción
La mayoría de los tratamientos que fallan no fallan por el producto. Fallan porque se diagnosticó mal.
He visto tratar como hongo lo que era una carencia de hierro, y fumigar contra pulgón una planta que tenía araña roja. El insecticida no era malo: iba dirigido a otro bicho.
Esta guía va al revés de lo habitual. Empieza por lo que se ve —el color de la hoja, la forma de la mancha, el borde, el envés— y de ahí llega al responsable. Después viene el tratamiento, y por el orden correcto: primero corregir la causa, luego tratar, y el producto al final.
Son las preguntas que más me han hecho en veinticinco años de radio y televisión. Las plagas se repiten. Los errores al identificarlas, también.
Diagnosticar bien es la mitad del tratamiento. La otra mitad es no llegar tarde.







Valoraciones
No hay valoraciones aún.