Durante la época de recolección, muchos aficionados al huerto se encuentran repartiendo entre amigos y conocidos gran parte de su cosecha. Frutas y bayas maduran casi al mismo tiempo, y según como de grande sea la cosecha y el número de personas que se pueden abastecer de ella, o bien no nos dará tiempo a consumirla sin que se estropee, o bien acabaremos aburridos de consumir, un día tras otro, el mismo tipo de fruta o baya.
La solución pasa muchas veces por conseguir unas sencillas recetas que te permitan realizar unas tradicionales y buenísimas conservas. Si no tienes un pinche de cocina, ahora es el momento de conseguirlo; tus hijos, tu pareja y tus amigos pueden ser unos excelentes colaboradores en este divertido trabajo de elaborar propuestas gastronómicas con lo que estáis cultivando con vuestras manos.
Las bayas dulces son exquisitas acabadas de coger del matorral, y también en confituras. Para que las puedas cocinar, deberás haber recolectado la cantidad suficiente, y ello exige un poco de disciplina (o sea, no picar mientras las coges y que tus pinches tampoco lo hagan…)
Las frambuesas las deberás cortar por el pedúnculo, con los sépalos. Ello hace más fácil su transporte y su mantenimiento.
Las grosellas se cogen en racimos de estos pequeños arbustos. Los racimos puedes cortarlos fácilmente haciendo un poco de presión con las uñas.
Para preparar la confitura, debes lavar las grosellas y separar las bayas de los racimos con un tenedor. Para preparar las frambuesas, deberás quitarle los pedúnculos (pero no las laves para que no pierdan parte de su sabor).
Recuerda que para elaborar una buena confitura, lo mejor es utilizar exclusivamente los frutos que presenten unas condiciones óptimas. Los que no estén en estas condiciones (picoteados por los pájaros que vienen a cantar a tu jardín, o pasados) los puedes reciclar en el compostador.
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Carles Herrera, con más de 50 años de experiencia en jardinería, responde personalmente a tus consultas.

